viernes, 31 de octubre de 2008

Amantes



Eran las once de la mañana, mi móvil sonó avisándome de que tenía un sms: “¿Te vienes a comer?”

No dudé ni un segundo y contesté con un escueto “OK, a las 14’00”.
Comer era sólo la excusa para maquillar una cita meramente sexual, los dos lo sabíamos y los dos lo queríamos así, pero nos resulta más divertido no mostrar un deseo desbordado.

Poco más tarde de la una, subía a mi coche dirigiéndome a su casa en las afueras de Madrid. Vestía unos vaqueros y camiseta, cosa que no acostumbro a llevar para acudir a una cita de este tipo.

A la hora acordada hacía una llamada:

- ¿Me abres? Nunca recuerdo que letra es.

Cuando subo la puerta está entornada, abro y le encuentro al otro extremo del pasillo, lleva un albornoz e imagino que es lo único que le cubre

- Acabo de salir de la ducha.- Me comenta mientras se dirige hacia mí.

Entro a la cocina y dejo mis cosas encima de la mesa, al salir él ya está en la puerta, me rodea con sus brazos y comienza a besarme.
Yo le correspondo y nos fundimos en unos apasionados besos de bienvenida.

Se dirige a la habitación y le sigo. Mientras entro, me voy desabrochando el pantalón y me contoneo provocativa. Él me mira a través del espejo, me siento en la cama y continúo quitándome la ropa.

Totalmente desnuda me tumbo y le lanzo una mirada invitándole a seguirme. Él se quita rápidamente el albornoz y se tumba encima de mí, pega su cuerpo al mío y me besa.
Hacía mucho tiempo que no estábamos así, piel con piel, sin prisas, sintiéndonos, deseándonos…

- Cuánto tiempo sin tenerte así! Mmm... que a gusto estoy. Me dice mientras su mano recorre mi cuerpo.

Nos deleitamos en caricias y besos, pero nuestro deseo crecía cada vez más y yo me impacientaba por tener mi orgasmo.

Él se deslizó por mi cuerpo, me cogió las rodillas y abrió mis piernas hundiendo su cara entre mis muslos.


Su lengua empezó a jugar en mi coño, lo abría y me recorría dándome un placer que no podía contener. Mis gemidos asomaron tímidamente al principio y fueron creciendo al tiempo que mi placer aumentaba. Sus dedos me acariciaban suavemente y jugueteaban en mi culito hasta que uno de ellos decidió explorarme más a fondo. Me gustaba, me retorcía y movía las caderas acompasando sus movimientos.

Su lengua y sus dedos aumentaban la velocidad, y yo hacía lo mismo con mis gemidos. Mi cuerpo empezó a retorcerse, mis caderas se levantaban, mis uñas se clavaban en su brazo intentando soportar la descarga que me recorría, ya no gemía, gritaba.

El brutal orgasmo me dejó exhausta, sin poder moverme, con las piernas abiertas y jadeando tras los interminables minutos de placer desproporcionado.

Él levantó la cabeza, se supone que en ese momento el tendría que haberme penetrado, mi coño aún palpitaba y le gustaba hacerlo así. Nada más lejos, volvió a pasar la lengua por mi coñito, despacio, muy despacio, paraba y volvía a lamer mi excitación.

Casi sin fuerzas me retorcía otra vez, mis gemidos volvían y un nuevo orgasmo se apropió de mí. Intentaba apartar su cabeza de mis piernas, pero mi cuerpo no respondía y mis manos no tenían fuerza suficiente, no podía más.

Él estaba jugando con mi placer, paraba y cuando alzaba la mirada y me veía totalmente extenuada volvía a lamerme, despacio, una y otra vez, las réplicas del orgasmo llegaban cada vez que me recorría y cuando se cansó de utilizarme a su antojo se retiró, se quedó sentado en la cama mirando como yo me giraba colocándome de lado y encogiéndome como una niña indefensa.

En ese momento se puso detrás de mí y me penetró sin ningún cuidado, se movía rápido embistiéndome con fuerza y lo hizo hasta que yo me recompuse y empecé a moverme clavándome su polla con más fuerza.

- Sabes?? Deberías ofrecerme al novio de Laura, deberías dejar que él me folle como has hecho tú con ella.
- Quieres eso zorra?
- Sí!! Tienes que compensarle por lo que hiciste, quiero que me folle como él quiera y que cuando tenga su polla dentro de mí te llame como tú hiciste ese día.
- Eres una zorra!!! Le voy a llamar para que disfrute de ti, para que te folle por ser tan puta!!!



Siguió llamándome zorra una y otra vez, su excitación crecía cada vez que le provocaba diciéndole que me metería la polla de Álvaro en mi boca hasta que se corriese dentro, que me subiría encima de él y me movería hasta volverle loco, que me dejaría hacer de todo…

Su espalda se arqueó a la vez que su leche llenaba mi coño, notaba su calor dentro de mí y sus embestidas bajaron el ritmo mientras él saboreaba su orgasmo.

Se tumbó junto a mí, yo acariciaba su espalda mientras se recuperaba y poco después estábamos abrazados y besándonos.

- ¿Descansamos un rato? ¿Pongo el despertador? - Me dice él.
- Yo prefiero comer, calentamos la comida y después nos echamos la siesta si quieres, ¿vale?

Me levanté y me dirigí a la cocina.
En media hora nos metíamos en la cama otra vez, en esta ocasión la idea era descansar, pero empezamos a hablar.

- Parecemos amantes.
- ¿Sí?? ¿Por qué?
- Quedamos para follar a medio día, casi de manera furtiva....
- ¡Es verdad! No lo había pensado.

Seguíamos hablando, riéndonos por no haber podido aguantar las ganas de follarnos antes de comer.

Cada palabra suya iba acompañada de una caricia, pasaba su mano por mi brazo, después recorría mi pierna y poco a poco sus dedos se deslizaban por mi coño. Allí se detuvo, me tocaba despacio mientras la conversación continuaba, me abría el coño y mojaba sus dedos en mi excitación. Los dos seguíamos hablando, aunque yo no podía evitar soltar algún gemido, cada vez más continuos hasta que el placer se hizo tan intenso que sólo pude pronunciar una palabra:

- ¡Cómemelo!!!

No lo dudó, acercó su boca a mi coño y lo devoró con ganas hasta que mi placer estalló de nuevo.
Me penetró. Esta vez se movía despacio, lentamente mientras yo me corría al ritmo de sus movimientos.

- No lo hagas así, me dejas sin respiración...

Nuestra piel se acariciaba, nuestros brazos envolvían nuestros cuerpos y nuestros labios se buscaban. Ya no teníamos que apagar nuestro deseo desesperadamente, ahora nos dedicábamos a querernos, a sentirnos y a saborear cada segundo como si fuera el último, poco después fue así. El despertador sonaba y el encuentro tenía que acabar.

Nos despedimos en la puerta.

- Bueno, me voy.
- Ya te llamaré otro día.

Se me escapó una sonrisa, y una mirada cómplice expresaba un…
Hasta luego.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Sólo para intercambio



Esa tarde estaba en casa, había trasnochado el día anterior y no me apetecía salir pero tenía una cita con un chico y estaba esperando para confirmar lugar y hora.

Apareció Carlos en el Messenger, hacía tiempo que no hablábamos. Sólo había tenido un par de conversaciones con él, pero intuía que Carlos y Pilar eran una pareja morbosa, divertida y con la que podríamos compartir juegos y fantasías. Pilar estaba de vacaciones y él se iba al día siguiente, por lo que insistía en que quedásemos esa noche y dejase mi cita con el otro chico para otra ocasión, según pasaban los minutos nuestra conversación se iba calentando y a mí me apetecía cada vez más cambiar los planes.

- Me voy a tener que masturbar si sigues contándome. Joder, que dura la tengo!!

- Bueno, yo también me estoy calentando.

- Dónde quedamos??

- Envíame una foto y si me gustas quedamos donde quieras.

Abrió su cam y le vi unos segundos.

- Pues la verdad…no sé si me gustas o no. Tienes una cara de vicio…ufff

- Queda conmigo y lo decides!!

A las diez de la noche entraba por la puerta del local en el que nos íbamos a ver, él llegó enseguida y nos acomodamos en uno de los amplios sofás.

- Pues si que tienes cara de vicio, te lo habrán dicho muchas veces, verdad?

- Mmmm bueno…- Dijo sonriendo.

Comenzamos a hablar de nuestros comienzos en el ambiente liberal, de nuestros juegos en pareja y de nuestras experiencias con otras parejas.

La velada estaba resultando muy agradable y me encontraba cómoda, pero guardaba las distancias intuyendo que en cuanto bajara la guardia mi acompañante aprovecharía la ocasión para conseguir sus propósitos.

En ese momento no descartaba la posibilidad de llegar a más, pero aún no lo tenía claro y ante la duda prefería seguir charlando.

El me seducía con sus palabras y se acercaba midiendo sus posibilidades, quizás él no era consciente, pero me seducía con su sinceridad, quería follarme y me lo insinuaba constantemente sin caer en la vulgaridad, sin llegar a ser grosero ni resultar pesado y eso me gustaba.

Se sentó a mi lado rozándome, esperando que yo accediese a sus insinuaciones, pero no era el momento.

- Me gustas, pero me gustas más para hacer un intercambio que para mí sola.

- Ah si? Pues ahora me voy a hacer el duro.- Dijo con tono divertido.

- No creo, a mí no se me resiste nadie. – Susurré provocativa

Simplemente ganaba tiempo, decidía cómo, dónde y cuándo.

- Nos vamos? Dijo él.

- Bien, dónde quieres ir?

- Si quieres vamos a un hotel o a un apartamento.

- No prefieres subir a la terraza? No la conoces verdad?

Accedió y nos dirigimos al ascensor. Me cogía de la cintura durante los escasos metros que nos separaban del hall. En el ascensor se acercó todo lo que pudo, aprovechando que subía más gente, mientras, me rozaba y me miraba como un niño a punto de hacer una travesura.

Pedimos una copa en la barra y salimos para admirar unas bonitas vistas del centro de Madrid. Nos sentamos enfrente de las camas reservadas para cenar, y seguimos hablando de parejas, sexo y juegos.
Le contaba anécdotas sobre las experiencias que había plasmado en mi blog, el making off de “Habitación 304” y alguna ocurrencia de las que tenía pendiente de hacer.

- Mmmm y a mí porque no me has preparado algo así…

- Pues no sé, hoy estoy cansada y no tengo el día para sorpresitas.

Pero realmente pensaba que hubiese sido muy divertido haber preparado un juego excitante y lleno de morbo.

Carlos me contaba las experiencias que Pilar y él habían tenido con alguna pareja, alguna curiosidad y alguna fantasía por cumplir. Según nos salían las palabras crecía la tensión sexual entre nosotros.

- Me gustaría tenerte ahí, en esa cama para poder meterte la mano debajo del vestido.

Uffff y a mí estar ahí con su mano mojada por la excitación que en ese momento ya me notaba. Pensaba yo.
Pero solo conseguí decir:

- Y a mí.

En ese instante cayeron todas las barreras que había puesto hasta entonces. El lo sabía y sólo tenía que mover la última ficha para comerse a la reina.

Hablábamos acortando la distancia, ahora estábamos cerca, provocándonos y haciendo crecer el deseo.

Terminamos la copa y nos levantamos dirigiéndonos a la salida, le dije que iba a pasar al aseo y él aprovecho para hacer lo mismo, cuando abríamos la puerta que nos correspondía a cada uno le dije con una sonrisa picara:

- Hay aseo de minusválidos.

Era una opción que me apetecía, el local estaba lleno y mi excitación no quería esperar más. Pero Carlos no se dio por aludido y continuamos siendo discretos.
Salí antes que él y le esperé apoyada en una barra junto a la salida de los aseos.

Cuando llegó me cogió por la cintura y me besó, yo accedí sus deseos que hacía rato eran también los míos.

- Prefieres ir a un sitio tranquilo y que estemos solos? O prefieres un sitio menos tranquilo?

- Y qué hacemos? Dejamos un coche en el parking o llevamos los dos?

- Dejamos uno en la calle y luego volvemos a por él.

- Vale, te acompaño a tu coche y me dejas en el mío, así salimos los dos juntos.



La decisión estaba tomada, no quería alargar la noche yendo a un apartamento y hacía unas horas que sabía dónde íbamos a desatar la pasión contenida.

Durante la conversación de messenger me propuso ir en moto e irnos al El Pardo y al decirle que no iba a ir en moto a ningún sitio bromeo diciéndome que iría en coche y follaríamos en un parking. El lo pasó por alto, pero yo no, y desde ese momento era lo que tenia previsto si la cita resultaba como esperaba.

Subimos a su coche y empezamos a besarnos, buscaba su erección con mi mano y cuando me encontré su polla completamente dura, le desabroche el pantalón y la saqué metiéndomela en la boca inmediatamente, él tocaba mi coño totalmente empapado. Estábamos muy calientes y deseábamos follarnos ya.

Carlos me invitó a pasar al asiento de atrás donde estaríamos algo más cómodos. Una vez allí él se sentó, y yo, a cuatro patas continúe comiéndole la polla. Pasaba la mano por mi muslo subiendo hasta mi culo, donde se detuvo para magrearlo a su antojo.

Se tumbó en el asiento, yo pasé mi pierna por encima de él dejando mi coño abierto y a su disposición, seguía devorando su excitación hasta que su lengua acariciando mi clítoris hizo que empezara a gemir, lo que me obligo a parar en más de una ocasión.
Pasaba su lengua por todo mi coño y sobaba mi culo salvajemente.

- Que culo tienes!! Mmmm me gusta.

- Méteme los dedos!!

- Te gusta que te la metan en el culito??

- Me gusta todo!!!

Metió un dedo en mi coño y mis gemidos aumentaron su intensidad, no miraba si había gente cerca, no me importaba si me oían, sólo estaba disfrutando de su lengua y de sus dedos dentro de mí.
Sus movimientos se hacían más salvajes su lengua recorría mi culito y poco después me penetró con su dedo.
Me estaba volviendo loca sus dedos penetraban mi culo y mi coño y su lengua hacía maravillas en mi clítoris.

- Mmmm que huevos tienes, me gustan…

- Comételos!!!

Intentaba pasar la lengua, saborear su polla y sus huevos, pero estaba salida, desbocada, mi cuerpo se arqueaba provocado por el placer que me regalaba y el calor era asfixiante. Todo esto hacía que perdiese el ritmo constantemente.

- Voy a abrir el techo del coche.

- Nooo, no pares ahora!!!

- Me gusta tu coño.

- Pues fóllatelo!!

- Si, voy a parar!!! Te voy a sacar del coche y te voy a follar fuera!!!

- No, por favor, no pares ahora. Estoy a punto de correrme.

Empecé a correrme, agarraba su polla con fuerza para intentar contener mis gritos, pero no podía. Había estado toda la noche deseando que llegase ese momento y ahora que lo estaba disfrutando no quería ahogar el placer que Carlos me daba.

Me retiré para que Carlos pudiese sentarse, nos besamos para continuar, pero hacía calor y estábamos empapados. Abrió el techo del coche para intentar que entrase un poco de aire que nos refrescase.
Aprovechó para buscar un preservativo y colocárselo. Me subí encima y me metí su polla.

- Jodeeerrr…me gusta tu polla…

- Clávatela!!

Me movía viciosa, quería más y sabía que no tardaría en correrme. Carlos bajo la cremallera de mi vestido y metió su mano hasta alcanzar mi pecho, lo sacó para empezar saborearlo.
Le mordía el cuello mientras mis movimientos se aceleraban y su orgasmo llegó.

- Me voy a correr!!

- Siiiii, asiiii…córrete!! Échamelo todo en el coño!!!

Me gusto su orgasmo y me gusto él. Carlos quería seguir, pero con el calor que hacía y lo incomodo que resultaba el coche era mejor dejarlo así y disfrutar en la próxima ocasión, acompañados y en un sitio más adecuado.

Seguía encima de Carlos mientras recuperábamos el aliento y nos dábamos algún beso que otro, cuando una pareja se acercó a por su coche que, casualmente, estaba justo a nuestro lado, ninguno de los dos hizo nada por disimular lo que acababa de ocurrir, simplemente comente:

- Qué pena que no hubiesen llegado antes, verdad?

Los dos estábamos medios desnudos, él sentado con los pantalones en el suelo y yo de rodillas con el vestido subido hasta la cintura.
Saqué unos kleenex para poder secarnos y salir sin que saltase a la vista que habíamos tenido una acalorada lucha por conseguir placer.

Al momento otro coche ocupo el lugar que había quedado libre. Esta vez era dos chicas y ellas sí miraron e intuyeron lo que había pasado. Nosotros seguíamos con nuestra conversación mientras nos colocábamos la ropa.

- Salimos a tomar algo a una terraza y así nos da el aire? Sugerí a Carlos.

- Si! Estoy empapado.

Pedimos un refresco y empezamos a hablar comportándonos como si la escena del parking no hubiese ocurrido.
Esta vez hablamos sobre lugares que habíamos visitado y los viajes que nos gustaría hacer. Habían recogido las mesas que teníamos alrededor y nos levantamos antes de que nos invitasen a hacerlo.

Bajamos al parking y esta vez Carlos me acompaño a mi coche, antes de llegar nos besamos mientras me decía:

- Me ha gustado mucho. Estas más buena de lo que parecía.

- A mí también me ha gustado, pero me sigues gustando más para un intercambio.

- Que cabrona eres!!

Los dos reímos bromeando con que esa frase seria un buen título si escribía lo que había ocurrido esa noche.


miércoles, 16 de julio de 2008

Todos para mí



Estábamos en encuentros. Andrés y Pilar se habían ido después de pasar unas horas compartiendo juegos con nosotros. Acababa de tener mi primer intercambio total y estaba pletórica después del cúmulo de sensaciones vividas. Tenía ganas de contar a Jose como me habia sentido en cada momento y quería que él me contase qué había pasado mientras yo estaba vendada.

Nos acomodamos en una cama con la intención de pasar un rato a solas, era tarde y casi no habia gente en el local.

Empezamos a acariciarnos, instantes después un chico se sentó a mi lado y pasó su mano por mi pierna, busqué la mirada de Jose que me dijo:

- Déjale.

Giré mi cabeza y le miré dándole permiso para que continuara.
Nuestro momento iba a tener que esperar un poco, estaba dispuesta a entregarme de nuevo y empecé a jugar otra vez.

El chico me tocaba tímidamente, bajaba su mano por mi espalda, llegó a mi culo y me tocaba el coño mientras perdía la timidez por momentos. Se acercó otro chico y se colocó al lado de Jose. La situación me calentaba cada vez más, tenía a tres chicos para mí y me empecé a sentir muy muy guarra. Me puse a cuatro patas para empezar a comérsela a Jose y dejar mi coño y mi culo a disposición de cualquiera.

Ahora me tocaban los dos, metían sus dedos en mi coño mientras la polla de Jose llenaba mi boca. Estaba ofreciendo a su puta y le ponía muy cachondo ver como ellos aprovechaban la oportunidad.

Uno de ellos me preguntó si podía comerme y asentí con la cabeza deseando ver mi coño devorado por un desconocido. Cuando el chico empezó a pasar su lengua por mi sexo, el otro invitado se puso a la altura de mi cara y me ofreció su polla. Me la metí en la boca y me dedique a comérsela a él y a Jose.

Estaba muy salida, me sentía una perra en celo rogando ser follada por todo el que se acercase. Deseaba que ese chico dejara de lamer mi coño y me follase de una vez, y dejo de comérmelo, sí, pero sólo lo hizo cuando Jose le llamó para que me metiese la polla en la boca. El muy cabrón quería a su puta comiéndose tres pollas y así lo hice. Alternaba cada una en mi boca, chupaba con ansia, lamía con gusto, me podía la avaricia de tenerlas todas y no paraba de saborear tanta erección junta.

El último chico que me habia ofreció su polla se colocó detrás de mi, yo hacía rato que había perdido el control y no estaba al tanto de los movimientos de cada uno de ellos, ni siquiera les miraba a la cara, por lo que no supe realmente si el que me empezó a follar era él o algunos de los chicos que nos habían rodeado y se masturbaban mientras, de vez en cuando, sus manos invadían mi culo.

Metió su polla y comenzó a moverse despacio, yo seguía devorando mis dos pollas hasta que noté como otros dedos acariciaban mi coño. Mire a mi izquierda y vi que una pareja se había situado a nuestro lado para entrar en el juego.

Rondaban los 50 años, nada atractivos, él era el típico hombre al que no hubiese dejado acercase jamás, pero me sentía una autentica puta y me dejaba hacer, no me negaba a nada, me gustaba sentirme utilizada por todos los que me rodeaban, así que seguí disfrutando de mi momento y continúe lamiendo mientras el chico me penetraba suavemente y varias manos sobaban el resto de mi cuerpo.

El placer de tener tantos hombres dedicándose a mí me excitaba tanto que no dejaba de gemir, a veces a duras penas podía continuar comiéndole la polla a Jose y la sacaba de mi boca para retorcerme de gusto.

- Dale fuerte!!! Ordenó Jose al chico que me follaba.

El chico obedeció y me empezó a dar duro.

- Nooooo!!!! Así noooo. Le decía yo.

Volvió a follarme más despacio, pero Jose le mandó que me embistiera con fuerza otra vez.

El chico no sabía qué hacer, obedecía cada exigencia hasta que el otro decía lo contrario.

- Quieres follártela tú? Dijo Jose al chico con quien compartía su erección en mi boca.
- Quieres? Dijo el otro chico sacando su polla y permitiendo que ocupase su lugar.

No se lo pensó y nada mas sentir como salía de mí, noté como su polla intentaba introducirse en mi culo. El chico hacía intentos inútiles por metérmela, aquello había empezado a decaer y no era capaz de abrir mi culito, por lo que optó por utilizar sus dedos.
Metí la polla de Jose en mi coño y empecé a moverme, estaba muy viciosa, salvaje, descontrolada…ahora no me bastaba sólo una polla, necesitaba más, estaba rodeada de chicos queriéndome follar, tocándome, masturbándose y esperando su turno.

Cogí la polla que había tenido dentro momentos antes y la lamí, la chupe, la acaricie, no sabía cómo agradecerle lo bien que me había follado, lo que me había hecho disfrutar y quería devolvérselo como mejor sabía hacer, devorando su erección hasta llevarle al éxtasis.



Mi excitación hacía que me moviese salvajemente, mi cadera se agitaba haciendo que Jose no dejara de repetir mientras gemía:

- Joder, joder…Que coño tienes. Joder, que bien follas!!!
- Te gusta, cabrón??
- Cómo te mueves zorra!!! Pero que zorra eres…

Estaba desbocado, le veía totalmente salido, vicioso, disfrutando al verme follada por otros y disfrutando cuando me comía cualquier polla que me ponían en la boca.

No paraba de llamarme zorra, lo había hecho durante toda la noche, yo me sentía así, me gustaba y él lo sabía.

Ahora que me tenía encima, moviéndome y lamiendo una polla desconocida, no pudo contenerse mucho tiempo y estallo en un orgasmo sin dejar de llamarme zorra una y otra vez.

Me tumbé, estaba exhausta después de varias horas de sexo. Jose se levanto, colocó su boca en mi sexo y comenzó a pasar la lengua por él.

El chico volvió a ofrecerme su polla, pero ahora prefería disfrutar intensamente del placer que me estaba regalando Jose y la rechacé apartándola con la mano. Él siguió a mi lado, masturbándose y viendo como mis gemidos se hacían cada vez más evidentes.

Movía mis caderas acompañando los movimientos de Jose. Mi placer y mi excitación aumentaban rápidamente, mi cuerpo se arqueaba buscando sensaciones que me llevaran a alcanzar un merecido orgasmo y por mi cabeza no dejaban de pasar las imágenes de lo que había sucedido durante la noche. Me habia follado Andrés, después un desconocido, habia tenido tres pollas a mi disposición y me habia manoseado medio local.

El deseo de tener más me invadió de nuevo. Abrí los ojos y vi como el chico seguía a mi lado masturbándose, cogí su polla y empecé a comérsela. Mientras, Jose saboreaba mi coño y metía sus dedos dentro.

Poco después el muy cabrón se corría en mi boca, en cuanto note el sabor de su leche me retiré y acerqué su polla a mis tetas, él la seguía moviendo, estaba llenándome el pecho y la cara con su semen. Yo me lo restregada todo y cuando acabo de correrse me paso las manos sobándome y esparciendo los restos que su orgasmo había dejado sobre mí.

Mis gemidos continuaban invadiéndome. Ahora estaba centrada en mi placer, sentía cómo Jose me recorría con su lengua, cómo sus dedos se clavaban muy dentro y me hacían estremecer de gusto, mis sacudidas no tardaron en llegar, mi cuerpo se retorcía y mis gemidos aumentaron. Se habia hecho esperar, pero acababa de explotar toda la excitación que se había acumulado a lo largo de la noche que fue tan intensa y larga, como mi orgasmo.

Me quedé tumbada, apenas me podía mover. Intentaba recobrar el aliento después de la salvaje corrida que había tenido. Jose se echó encima de mí, me besó y me abrazó mientras me recuperaba.

Cuando nos levantamos la sala estaba llena de gente, supongo que los pocos que quedaban en el local se habían hacinado en la misma habitación buscando compartir sus deseos.

Fuimos a la barra donde terminamos nuestra copa. Yo estaba muy contenta con la experiencia que acababa de tener y Jose lo estaba al verme con una amplia sonrisa.

Me había dicho muchas veces que me quería tener en esa situación, sabía que era una fantasía que yo tenía pendiente, sabía que yo disfrutaba imaginándomelo en nuestros juegos de cama y sabía que era cuestión de tiempo que este momento llegase.




lunes, 30 de junio de 2008

Entregada.



Nos dirigimos a Pintor Rosales donde habíamos quedado con una pareja, nos vimos en una terraza y después de una agradable conversación durante la cena, fuimos a otra terraza cercana para tomar una copa. Allí hubo la complicidad suficiente como para que nos apeteciera ir a un local de intercambio.



Llegamos a Encuentros. Pedimos una copa en la barra y entramos a echar un vistazo, nunca había estado allí entre semana, por lo que me quedé sorprendida al ver más parejas de lo que esperaba. Era martes, fiesta Gang Bang en Encuentros, indudablemente, también había bastantes chicos pululando por los pasillos en busca de invitaciones.



Paseamos viendo el ambiente y buscando un lugar donde acoplarnos para empezar con nuestros juegos, al final nos decidimos por el cuarto oscuro. Estábamos sólo los cuatro, empezamos a besarnos, a tocarnos y rápidamente alcancé la entrepierna de Andrés para abrirme camino hasta su erección, cuando conseguí sacar su polla vi el gran tamaño que tenía. Si hay algo que me pierde es tener una enorme polla en mi boca y esta tenía la dimensiones exactas para que a los pocos segundos la estuviese devorando salvajemente.



Pilar se dedicó a Jose, las dos estábamos de rodillas, ellos nos miraban y se iban calentando cada vez más. Andrés me cogió por los hombros para levantarme y comenzó a besarme, Pilar también se levantó, me di la vuelta y empecé a tocarla, lamía y mordía sus pezones mientras con la mano enredaba suavemente el pelo de Jose, que saboreaba la excitación de Pilar. Andrés frotaba su generosa polla contra mi culito. Joder, cómo me ponía sentir el roce!!!! Nos excitábamos por momentos pero inesperadamente se encendió la luz por un fallo en la alarma de incendios.


En la habitación había dos chicos masturbándose delante de nosotros y una pareja que se acercaba peligrosamente, en ese instante, todos dejamos de jugar y nosotros nos empezamos a colocar la ropa para cambiar de sitio. Aunque al salir se apagaba de nuevo la luz, nos dirigimos a una de las salas para estar más cómodos, ya que habíamos roto el hielo era el mejor sitio para continuar con nuestros placeres.



Nos quitamos la ropa y yo me tumbé esperando a que los demás se colocaran a mi lado, pero antes de poder deleitarme con sus cuerpos desnudos, Jose se sentó a mi lado y sacó un antifaz del bolsillo que me colocó a la vez que me tumbaba.


La situación había cambiado, ahora yo era el juguete de ellos, me tenían a su disposición y empezaron a tocarme y a saborearme a su antojo. Andrés pasaba su lengua por mi sexo, Pilar deslizaba sus manos y su boca por mi pecho, pero Jose no estaba, no distinguía su boca ni sus manos en ninguna parte de mi cuerpo, no advertía su presencia, no le oía.


Empecé a desorientarme, no era capaz de contar cuántas manos tenía encima, no sabía qué pasaba a mi alrededor hasta que noté como alguien se acomodaba a mi derecha y acto seguido su polla se acercó a mi boca obligándome a abrirla. Suponía que era él, pero quería asegurarme y la cogí con la mano, pero….no sé, no parecía la suya, empecé a tocar su pierna, pero estaba tan desorientada que ya no era capaz de distinguir, intentaba palpar cualquier rincón de su cuerpo, su polla seguía en mi boca y mientras tanto yo pensaba:



- No sé si es él o no.



- joder!!! Si me esta metiendo la polla un desconocido…un tío que ni siquiera puedo ver….lo mismo es un cerdo de esos que andaban por los pasillos, a los que se les desencajada la cara cada vez que veían un coño a medio metro.



- Bueno, qué más da! No saber también tiene su puntito.


Mientras pensaba todo esto yo seguía saboreando, lamiendo y disfrutando el morbo de lo desconocido, gimiendo cada vez que Andrés acariciaba mi coño con su lengua, sintiendo como la boca de Pilar se dedicaba a mi pecho y recorriendo con mi mano ese cuerpo anónimo en busca de alguna señal que me sacara de la duda.


Cuando llegué a su culo me pareció reconocer a Jose, pero tantas sensaciones juntas me tenían desconcertada, subí mi mano hasta su torso, y allí sí!!! Era inconfundible, ahora sabia que era él, era su pecho, no había duda. Desde ese mismo instante mi cuerpo se relajó aun más y me entregué a ellos y al placer que me proporcionaban.

Mis gemidos se hacían cada vez más intensos, entonces Jose me susurró al oído:


- Quieres que te folle… eh zorra?






No recuerdo si me dio tiempo a contestar, si lo hice, no termine la afirmación cuando Andrés ya estaba encima de mí metiendo su generosa erección en mi coño. Estaba tan excitada que su polla resbaló hasta el interior con gran facilidad, era increíble que con semejante tamaño no hubiese sentido ningún dolor. Empezó a moverse, me gustaba, me volvía loca, quería más, abría mis piernas para que sus embestidas fuesen más profundas.

Ahora necesitaba ver, necesitaba saber que pasaba a mi alrededor, ver la cara de Andrés, vicioso, follándose mi coño por primera vez y sobre todo, quería ver como Jose disfrutaba viendo como se follaban a su zorrita.


- Puedo quitarme esto?

- No te lo quites!!- Respondió Jose.

- No me gusta…quiero ver…

- No te lo quites!!! Vamos, ahora fóllatelo tú, zorra!!!!


Andrés se levantó, se colocó a mi lado y cogió mi mano guiándome hasta colocarme encima de el. Me metí su polla y empecé a moverme, me encantaba sentir como me recorría, me gustaba follármelo, gemía y me retorcía de placer.


- Te gusta? Te gusta tener su polla dentro? Eres una zorra!!!! Me decía Jose.

- Siiii, siiii, me gustaaa…


Sus palabras me excitaban, me ponían tan cachonda que realmente me sentía muy puta.

Andrés me agarró de las caderas y frenó mis movimientos para empezar él con embestidas cada vez más fuertes, después más suaves y yo sólo podía decir ahogándome en mis gemidos:


- Jodeeerrr me gusta…me gusta tu polla.

- Uffff como follas!!!


Y el me recompensaba diciéndome:


- Me gusta tu coño.

- Que coño tienes!!!


Disfrutaba de la situación sin saber que pasaba a mi alrededor, sin ver lo que Jose y Pilar estaban haciendo. Sólo me dejaba llevar por las sensaciones, por las palabras que me dedicaba Andrés y por el morbo que me daba ignorar lo que ocurría en la sala, pero intuía que era observada.


Noté como una mano empezó a tocar mi culo, intentaba meter los dedos dentro de él, pero no sabía quién era ni que intención tenía, aunque suponía que estaba preparándomelo para follárselo después. Decidí dedicarme a mi acompañante y empecé a moverme para que la mano de ese desconocido dejase de tocarme, por el momento con lo que me estaban ofreciendo tenía bastante.


En ese momento Andrés me retiró el antifaz, entonces pude ver la escena aun más morbosa de lo que estaba imaginando. Pilar estaba tumbada a mi lado, Jose devoraba su coño, varios chicos rodeaban la cama y se masturbaban mirándonos y Andrés tenía en su cara el reflejo de lo que estaba disfrutando follándome.


- Fóllame cabrón!!! Te gusta verdad?

- Siiiiiii- Vamoosss asiiii, joder que polla!!!

- Me voy a correr….

- Siiii córrete, córrete en mi coño.....me vuelve loca tu polla.


Andrés empezó a correrse, yo me movía para que entrase más.


- Que ricoooo….que coño!!!

- Asiiii, échame todo…Mmmm que cabrón como se corre…


Cuando terminó le di un beso, algo así como el agradecimiento por el momento que habíamos compartido, el placer que me había regalado, lo viciosa que me había hecho sentir…

Me di la vuelta, él se quedó detrás de mí y observábamos un momento como Jose seguía dedicándose a Pilar, seguía saboreando su excitación y ella no paraba de gemir.


- Mírala! Se ha corrido unas cuantas veces y está a punto de correrse otra vez. Me dijo Andrés.


Yo quise sumarme a su juego y me coloqué detrás de Jose para lamer y mordisquear su culito. Pilar comenzó a retorcerse mientras él seguía moviendo su lengua dentro de ella. Yo dejé lo que estaba haciendo para mirar su cara.

Me encanta ver como Jose hace disfrutar a una mujer, como ellas se entregan y se abandonan al placer que él les proporciona. Cuando terminó de correrse él se levantó para penetrarla y yo salí de la cama para tener una mejor perspectiva, al tiempo que me iba vistiendo. Andrés hizo lo mismo y poco después Pilar y Jose nos siguieron.


Fuimos a la barra e hicimos algún comentario sobre cómo habíamos pasado la noche. Nos despedimos quedando en vernos otro día, para ellos era tarde y no podían alargar la noche más. Nosotros decidimos quedarnos, y aunque no había mucha gente pensábamos pasar un rato los dos solos.


Volvimos a la sala donde habíamos estado anteriormente, no había nadie, nos quitamos la ropa y nos tumbamos abrazados mientras nos contábamos las sensaciones vividas durante la noche. No estuvimos ni dos minutos así cuando una mano comenzó a explorar mi pierna. Miré al chico dándole permiso para continuar, después una pareja se colocó a nuestro lado, un poco más tarde tres o cuatro chicos más nos rodeaban.


Jose y yo nos miramos y sonreímos, sabíamos que la noche no había hecho más que empezar.Lo que ocurrió más tarde fue una fantasía que cumplí sin haberlo planeado. Recuerdo que cuando Jose y yo nos conocimos le conté esa fantasía, le dije que era algo que me ponía sobremanera pero que no sería capaz de hacerlo y…..vaya si lo hice!!!


sábado, 31 de mayo de 2008

Habitación 304




Después de meses sin vernos recibí un mail:
“Habitación 304 una habitación de hotel…ropa sexy…un antifaz…”

Poco después hablábamos por messenger :

Jaime: - Había pensado reservar una habitación, preparar una botella de champagne y divertirnos toda la noche.

Yo ya tenía un plan más o menos preparado por lo que desvié sus intenciones de encontrarnos en un hotel y le insistí en que mejor podríamos cenar antes e ir contándonos lo que nos había ocurrido en este tiempo, después ya planearíamos el resto de la noche.


Nyeri - Reservo una habitación?
Jaime: - No sé, a ti que te apetece?
Nyeri: - A mí me apetece no preparar nada.
Jaime: - Pues no preparemos nada.
Nyeri; - Ir con restaurante y hotel es demasiado planear la noche, no crees?
Jaime: - Me parece perfecto, contigo uno no sabe donde puede terminar.


El tiempo que había transcurrido no había hecho nada más que acrecentar nuestro deseo por desatar la pasión que habíamos compartido tiempo atrás.
Poco después Jaime tenía la reserva hecha. Necesitaba saber a qué restaurante iríamos e insistía para averiguarlo.


Nyeri: - Dime, dónde me vas a llevar?
Jaime: - Dónde te llevaré....? al éxtasis...
Nyeri: - Jajaja y antes de eso?
Jaime: - Sorpresa!!
Nyeri: - Jooooo
Jaime: - No tengas prisa por desvelar los detalles.


No pude insistir más, así que corrí el riesgo de preparar la sorpresa sin saber dónde cenaríamos.
Llegó el día, estaba todo preparado. Me dirigí a la dirección que me había dado en el último minuto, casualmente acerté dejándome llevar por mi intuición, el restaurante estaba en la zona que había previsto.

Al entrar nos dimos un beso largo y efusivo, los dos teníamos ganas de vernos y ahora estábamos allí, la noche era nuestra y el juego acababa de empezar.

Tardaron un rato en atender nuestra reserva, por lo que tuvimos tiempo de acercarnos, tocarnos, besarnos y calentarnos antes de que tuviésemos que ocupar cada uno un extremo de la mesa.
Nos habían situado a la entrada del restaurante, cosa que complicaba mis planes, pero se me ocurrió hacer un pequeño cambio de estrategia que al final resultó acertado.

Comenzamos a charlar sobre lo que habíamos vivido durante el tiempo sin vernos,
Tras ponernos al día sobre esos meses sin noticias empezamos a recordar nuestras dos citas anteriores, desde luego la primera dejó buen sabor de boca y la recordábamos de una manera muy especial y, sobre todo, muy morbosa.

La cena continuó entre risas, confesiones, recuerdos, deseos….hasta que llegamos al postre y yo me retiré para ir al aseo. Sólo era un pretexto para hacer una llamada, tenía que salir de allí y la posibilidad de escapar con la excusa de ir al baño era imposible. Volví a la mesa y antes de que trajeran el postre sonó el teléfono, colgué, pero a los dos minutos sonó de nuevo y esta vez lo cogí, contesté con monosílabos. A la tercera llamada le dije a Jaime que salía a hablar porque, si no, no me dejarían en paz.

Salí a la calle, subí al coche y me fui de allí.

A los pocos minutos Jaime recibió un sobre de manos del camarero. Dentro había una llave y la tarjeta de un hotel con una nota: “Te espero”

Oí como la puerta de la habitación se abría, yo estaba sobre la cama, llevaba un corpiño, medias de liga, estaba esposada y un antifaz me tapaba los ojos. La luz era tenue, la habitación estaba iluminada por una pequeña vela aromática y una mezcla de excitación, nerviosismo, expectación y deseo se respiraba en el ambiente.






Intuía sus movimientos por el poco ruido que hacía al moverse. Un pequeño hueco en el antifaz me permitía ver su sombra cuando pasaba delante de mí, cosa que, creo, me tranquilizaba. Se acercó despacio, rodeaba la cama y me observaba, no hacía nada, no me tocaba, no hablaba. Yo me inquietaba, necesitaba una reacción por su parte.

Se sentó en el borde de la cama noté como su mano acariciaba mi pierna, pero no continuó, se volvió a levantar y se fue al otro extremo, donde recorrió mi brazo con sus dedos, se acercaba a besarme y lo único que hacía era rozar mis labios, así estuvo jugando conmigo un rato, me hacía sufrir, me desesperaba, hasta que ya no pude más.

- Por favor, quítame el antifaz.

No contestó, sólo emitió un sonido con el que entendí una negación. Yo insistí:

- Quítamelo, quiero verte! Por favor…deja que te vea.

No contestaba. Seguía con su juego, admiraba su trofeo y pensaba qué hacer con él.

Se levantó de la cama, oí como se quitaba el cinturón, como caían sus pantalones al suelo y volvió a jugar conmigo.
Ahora estaba encima de mí y frotaba su cuerpo contra el mío, yo le pedí que me quitase las esposas, le dije que quería tocarle que ya no podía más, pero él deseaba tenerme así, quería que mi excitación me llevase al límite y lo estaba consiguiendo.

Se sacó la polla y me la metió en la boca, la restregaba por mi cara y yo estallé:

- Dame tu polla, quiero comértela!
- Desátame! Quiero tocarte!
- Cabrón! No sigas haciéndome esto, quiero follarte!

Me quitó las esposas y yo agarré su polla metiéndomela en la boca con ansia, se la comía con ganas. Me había hecho esperar, había jugado con mi deseo y ahora yo quería mi premio.

Me deshice del antifaz y le miré a los ojos desafiante. Quería que supiese que ahora me tocaba a mí e iba a coger las riendas.

Nada más lejos! Jaime me agarró las piernas, tiró hacia abajo de ellas, las abrió y me penetro bruscamente. Yo quería llevar el control de la situación, pero estaba totalmente entregada, me dejaba hacer y no me resistí.
Se movía encima, me metía la polla cada vez más fuerte, me hacia daño, pero no me quejaba, el dolor se convertía en placer cuando salía de mi boca.

Le rogué que me dejara follarle, él se tumbó y yo me subí encima, me volvía loca tener a Jaime a mi disposición y aproveché para moverme a mi antojo. Veía como gemía, como se retorcía, como su placer se hacía más intenso y antes de que su orgasmo llegase me retiré para meterme su polla en la boca, la recorría con la lengua, la chupaba, la mordía y continué hasta que conseguí mi regalo.

No pasó un minuto cuando ya le tenía encima otra vez, me estaba follando. Abría mis piernas para sentir su polla más dentro de mí y me moría de placer…..pero quería alargar el momento.

Había llevado mi juguete favorito, un vibrador que me encanta por su suavidad y su gran tamaño, aunque Jaime no tenía nada que envidiar a ese artilugio.
Le pedí que me lo metiera y él obedeció, cogió el aparato, miró a su adversario durante unos segundos y lo introdujo con facilidad en mi coño. Mi excitación hacía que resbalase y cada vez que entraba y salía yo acompañaba los movimientos que él dirigía con destreza.


Acercó su boca y lamió mi clítoris haciéndome emitir gemidos cada vez más fuertes, cada vez más continuos. Sacó el vibrador y metió sus dedos, primero sólo uno, luego dos y mientras, saboreaba mi sexo. Poco después mi cuerpo se agitaba, se retorcía y estallaba en el tan esperado orgasmo.

Durante el resto de la noche seguimos jugando, hablando y al amanecer nos quedamos dormidos.

Por la mañana tomábamos un café mientras le contaba cómo se había preparado la sorpresa, los detalles, los imprevistos….Todo.

Me respondió:

- Estáis locos!!!!!

Sí, estáis! Porque en cuanto llegué a casa llamé a mi cómplice.
Él me habia ayudado a prepararlo todo.
Llevó lo necesario al hotel, y mientras nosotros cenábamos él dejaba todo listo para cuando Jaime llegase.
Entregó el sobre al camarero dándole las indicaciones oportunas, me recogió cuando salí del restaurante para llevarme al hotel, esposarme, vendarme y dejar la iluminación deseada.
Esperó un rato sentado en la recepción para cerciorarse de que todo iba bien.
Y en cuanto recibió a la mañana siguiente, mi llamada se puso en camino para recogerme y llevarme a su casa.


Ese fin de semana quería cuidarme, estaba agotada después de una larga noche de sexo y así se aseguraba mi descanso.


Hicimos una compra rápida al llegar, alquilamos un par de películas y después de unas horas de descanso y confesiones nos pusimos a hacer la cena, una cena que se retrasó más de lo esperado…

A veces, compartes morbo, sexo, fantasías, risas y confidencias con otras personas. En ese momento disfrutas cada segundo, pero sentir que tienes a alguien especial, alguien que te cuida, que te quiere, que alimenta tu imaginación, que te agita y te calma. Sentir todo eso hace que le entregues….tu mejor regalo.


domingo, 27 de abril de 2008

Inquietudes, deseos y curiosidad.



Nos conocimos este verano, la curiosidad por vernos se despertó desde el primer momento, por eso, en la primera conversación por messenger decidimos no alargarlo más y quedar esa misma semana.

Los dos habíamos hablado de nuestras fantasías, experiencias y del deseo de conocer el ambiente swinger, pero pactamos pasar una velada sin hacer planes y dejándonos llevar según fuera pasando la noche.

Cuando llegué al restaurante, él estaba en la barra, entré, nos dimos dos besos y pensé: Mmmm es guapo!

Durante la cena charlamos sobre sus viajes por todo el mundo, hobbies y poco a poco empezamos a hablar sobre relaciones , inquietudes, deseos y nuestra curiosidad por conocer algún local liberal.

Sin pensarlo más decidimos ir a Talismán, nos dirigimos allí, entramos, nos enseñaron cada sala y pedimos una copa. Cambiábamos impresiones sobre qué nos parecía el ambiente, las instalaciones, la música... y en ese instante él se echó sobre mí devorándome a besos. Me sorprendió un poco esa reacción tan brusca pero me dejé llevar, realmente lo deseaba tanto como él.

Me subí encima, le desabroché la camisa y descubrí un torso atlético y totalmente depilado, en ese momento sólo quería lamer cada centímetro de su piel, poseer ese cuerpo que me estaba volviendo loca, salvaje, viciosa....

Nos besábamos y nos tocábamos de una manera casi violenta, retirábamos la ropa que nos impedía alcanzar nuestra meta casi arrancándola y acabamos tumbados en los asientos buscando desesperadamente la prueba de que el deseo estaba latente.

En pleno éxtasis se nos acercó una pareja invitándonos a acompañarles al cuarto oscuro. Jaime les dijo que nos acabábamos de conocer y nos apetecía conocernos algo más. Yo les comenté que éramos novatos y que ese era nuestro primer local. Empezamos a charlar y el chico nos explicó como funcionaban los locales, cual era la manera de intentar el intercambio con otras parejas y más o menos el protocolo que se suele seguir. Después de tomarnos una copa los cuatro, ellos se retiraron al cuarto oscuro y nosotros continuamos con lo que habíamos dejado pendiente.

Seguimos besándonos, tocándonos y poco a poco volviendo a la excitación que casi habíamos perdido tras la conversación con la pareja.
Tras recuperarla decidimos dejar las cosas en la taquilla para estar más cómodos y poder desatar nuestra pasión sin que nada nos la pudiese perturbar.
Cuando nos disponíamos a subir a la última planta para acomodarnos en una cama, decidí hacer un alto en la escalera y le dije:

- Quiero comértela aquí.

Él no opuso resistencia y yo empecé a cumplir mis deseos bajándole un poco el pantalón hasta poder tener su polla a mi alcance y, acto seguido, pasar mi lengua por su miembro completamente excitado.
La situación me resultaba tan morbosa que me hubiese gustado empezar y terminar allí mismo. El deseo de poseerle se habia acumulado a lo largo de la noche, pero estando en medio de la escalera era complicado no tener que parar para dejar paso a alguna pareja.

Y así fue, tuve que hacer un alto y pegarme a la pared para permitir el paso a una pareja, que a su vez, también se detuvo para contemplar la escena y de paso hicieron un comentario animándome a seguir. Yo me reí y continué con el trabajito que tanto me estaba gustando. Me di cuenta de que ella al pasar rozó el brazo a Jaime mientras le hacia un guiño, él también me lo comentó entre asombrado y divertido, se daba cuenta de que contactar con las parejas que estaban en el local era bastante fácil.

No teníamos intención de hacer ningún intercambio, así que, seguimos a lo nuestro y poco después subimos las escaleras hasta llegar a la buhardilla, donde estaban las camas. Nos acomodamos en una de ellas, justo enfrente teníamos dos o tres parejas charlando, pero no reparamos en detalles.




Me tumbé, él se colocó encima y comenzó a besarme, a tocarme, cada vez con más ganas, cada vez más salvaje, estábamos completamente excitados y sabíamos que ahora había llegado el momento de dedicarnos a nosotros, a nuestro placer y que nadie nos interrumpiría.

Jaime me recorría con su lengua, con sus manos, me estaba volviendo loca y le pedí a gritos que me follara ya. Él hizo como si no me escuchara, no respondió, no obedeció, yo necesitaba su polla dentro en ese mismo instante y el no me la daba.

Apartó mi tanga para tener mi coño a su disposición, lo devoraba salvajemente, nunca había visto a alguien tan excitado, fuera de si. Eso me descontrolaba y entre gemidos le pedía su polla, le pedía que me follara, una y otra vez.

Él se incorporó quedándose de rodillas frente a mí, hizo un sólo intento de bajarme el tanga pero al no poder lo agarro fuertemente con las dos manos y lo destrozo dejando los restos a mi lado. El sonido de la tela al rasgarse me encendió aún más, ahora era yo la que quería llevar las riendas, me levanté empujándole a la vez y me subí encima para meterme su polla como si fuese el ultimo polvo de mi vida.

En ese momento me di cuenta de que las parejas que teníamos cerca nos miraban, comentaban lo descontrolados que estábamos y reían.

Creo que eso lo único que hizo fue aumentar el morbo y las ganas exhibirme delante de ellos.

Me movía encima de él, ahora era Jaime el que no paraba de gemir, de gritar y de retorcerse, lo hacia cada vez mas fuerte me llamaba por mi nombre, me repetía una y otra vez lo bien que le estaba follando hasta que sus palabras se fueron ahogando para convertirse en gritos y gemidos que delataban que su orgasmo había llegado.

La noche continuó morbosa y salvaje, recorrimos alguna sala más del local y poco antes del amanecer nos fuimos para continuar en mi casa.

Una semana después repetimos en otro local y durante meses no supimos el uno del otro más que por algún sms esporádico.

Hace unos días recibí un mail:

HABITACIÓN 304
Una habitación de hotel... ropa sexy... un antifaz...

Sus deseos se hicieron realidad…




lunes, 31 de marzo de 2008

Una noche para dos


Después de varios intentos fallidos por fin nos íbamos a ver para algo más que una simple comida, esta vez queríamos llegar a conocernos mucho más íntimamente.

Recogí a Rubén en su casa para tomar una copa antes y romper el hielo de una manera mas sutil, el “aquí te pillo aquí te mato” no nos apetecía a ninguno de los dos, pero tampoco queríamos alargar el momento mucho más.

Tomamos esa copa en un bar de la zona, hablamos del mundo liberal y comentábamos alguna de nuestras experiencias para ir calentando el ambiente.

Aparcamos el coche a unos minutos de su casa y fuimos dando un agradable paseo. Llegamos, Rubén se quitó el abrigo y puso música, una música premeditadamente elegida, relajante y muy adecuada para el momento que sabíamos se desataría instantes después.

Él estaba en la cocina preparando un mojito, me comentó que era todo un experto haciéndolos y desde luego no me engañaba, estaba realmente bueno. Yo observaba apoyada en el quicio de la puerta, pero lo que me llamaba la atención, sobre todo, era en su cuerpo perfecto y atlético. Lo recorría con mi mirada mientras él trasteaba por la cocina. Cuando terminó nos fuimos al salón donde me acomodé en el sofá para continuar la velada que habíamos esperado ansiosamente.

Encendió unas velas y bajó la intensidad de la luz para dar un ambiente más íntimo a la estancia. Creo que ninguno de los dos sabía cuando empezar por lo que seguimos charlando y acabamos viendo las fotos que él hacía durante sus vacaciones y que pretendía colgar en la pared de su apartamento.

Al terminar ya no había más tregua, dejó el portátil sobre la mesa y comenzó a besarme mientras su mano intentaba colarse por debajo del vestido. Yo le iba desabrochando cada botón de su camisa lentamente, sin apartar mi boca de la suya y cuando la tuve totalmente abierta me retiré y bajé la mirada para observar ese cuerpo que minutos antes se insinuaba perfecto. Comencé a lamer cada centímetro de piel visible, cada vez con más ansia, mientras le intentaba quitar el cinturón para tenerlo todo a mi alcance. quería ese cuerpo para mí y ya no podía esperar más.



Él examinaba torpemente mi vestido buscando botones, cremallera o cualquier cosa que le facilitara llegar hasta mi piel, al verle incapaz de conseguirlo decidí quitármelo yo misma.

Se quedó durante un segundo observando mi lencería negra y mis inseparables medias de liga, mientras yo continué con la tarea que me ocupaba un minuto antes.
Por fin me deshice de su cinturón, desabroché los botones y metí la mano casi con desesperación. Cogí su polla, la saqué y me quedé perpleja al ver el tamaño de su miembro en erección.

No pude evitar mirarle a los ojos y decirle:

- Pero tú te has visto??

Rubén soltó una carcajada y me dijo:

- No, yo no creo que sea tan grande...en todo caso...

No pudo terminar la frase, yo ya me había lanzado a devorársela mientras, al tiempo, le daba un pequeño empujón para que se acomodase en el sofá.

Me estaba gustando comérsela, cada vez me gustaba más y cada vez lo hacía con más ganas. Él disfrutaba teniendo su polla en mi boca y yo le oía gemir, eso me ponía más cachonda, tanto que en ese momento sólo quería follar, quería follármelo.

Paré en seco y le dije:

- Anda, ponte algo!

Rubén me dijo que tenía que ir a la habitación, así que mejor siguiésemos allí.
Me tumbé en la cama, pero antes de que le diese tiempo a hacer lo que le había pedido me volví a dedicar a él, continuando con lo que había dejado a medias en el salón.

En ese momento mi imaginación empezó a volar, ahora sentía como mi invitado estaba a nuestro lado observándonos y animándome a seguir chupando. En mi cabecita oía su voz que me decía:

- Vamos zorra! Cómesela!!
- Te gusta? Has visto que polla más grande tiene?
- Pero que puta estás hecha....si no te cabe en la boca!
- Ahora te lo tienes que follar!
- Vamos, fóllatelo!

Me retiré para obedecer sus órdenes mientras al mismo tiempo Rubén me decía:

- Si no paras no voy a aguantar.
- Pues....no aguantes, correte en mi boca - dije yo.
- Nooo prefiero follarte.
- Entonces hazlo...fóllame!

Se colocó un preservativo mientras yo bromeaba preguntándole si los había de su talla. No contestó, simplemente, cuando terminó, se tumbó sobre mí y me metió su enorme polla que entró facilmente dada mi excitación.

Empezó a moverse despacio, con cuidado de no hacerme daño, pero fue aumentando el ritmo al ver que mi placer también aumentaba.
Sentía como mi sexo estaba completamente húmedo y él cada vez entraba más y más dentro de mí.

Las palabras de mi invitado seguían resonando en mi cabeza, esta vez le animaban a él a follarme más fuerte, le invitaba a tener mi cuerpo a su disposición cuando quisiera, decía que yo era su puta y que sólo se lo tendría que pedir.

Yo gemía, estaba totalmente entregada y casi sin palabras le jadeaba al oído:

- Sí..así...más....más...
- Fóllame más...me gusta...

Acariciaba su cuerpo perfecto, agarraba su duro culo y lo aferraba fuerte contra mí moviendome para sentir así más dentro su enorme polla.
Rubén no pudo aguantar más y estalló en un gran orgasmo que me volvió loca.

Se levantó vicioso, observandome excitada, tumbada y completamente abierta. Me miró durante unos segundos y empecé a masturbarme para él. No pudo resistir la visión que le ofrecía y comenzó a meterme sus dedos, primero abriendo de nuevo mi coño completamente empapado y vicioso y después, viendo como mi cara de deseo parecía pedir más, metiendomelos también por detrás.

Entre el placer que me ofrecía con sus hábiles movimientos, el que yo me proporcionaba y la imagen de estar dedicándole mi masturbación comencé a correrme, me retorcía y gritaba demostrando el intenso placer que estaba sintiendo.

Estuvimos un rato tumbados regalándonos alguna caricia y comentado la experiencia, me empezó a embargar el sueño y me ofreció pasar la noche allí.
Yo se lo agradecí, pero le dije que prefería dormir en mi casa. Aunque...en realidad tenía prisa.

Me acompaño hasta mi coche, esta vez hacia frío y el paseo no era tan agradable, me abrazaba para darme calor aunque lo conseguía sólo a medias, por lo que llevábamos un paso acelerado.
Le dejé en la puerta de su casa y nos despedimos con un tímido beso quedando en llamarnos otro día.

No recorrí cien metros cuando saqué el móvil y marqué un número de teléfono.
Ahora hablaba con el que había sido mi invitado esa noche.

Él estaba en un local de intercambio con una amiga y me dijo que me acercase hasta allí, pero preferí esperarle en casa. Llegué y a los pocos minutos oí como se abría la puerta, salí a su encuentro y en el salón me tiré a su cuello y le pregunté qué tal había salido su cita.

Los dos queríamos que el otro contase su aventura y al final me tocó a mí. Mientras nos metíamos en la cama empecé a contarle como había transcurrido la noche y según iba entrando en detalles él se iba excitando, yo lo hacía también, sobre todo, al ver como su polla se empezaba a poner dura cuando le contaba cómo pensaba en él mientras se la comía a Rubén, cómo escuchaba su voz animándome a follármelo, cómo me masturbaba mientras Rubén me metía los dedos...hasta que en unos minutos nuestra excitación se convirtió en un orgasmo más esa noche.